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James
Stewart, siempre representó a hombres corrientes, tipos sencillos a
los que les sucedían cosas. Siempre ha sido el paradigma de hombre
normal, y al que todos deseamos parecernos. Tal vez esa fue la clave
de su éxito...
"Jimmy" Stewart nació el 20 de mayo de 1908 en Indiana —el
midwest americano— en el estado de
Pensilvania. Era hijo del
dependiente de una ferretería. Estudió arquitectura en la
Universidad de Princeton. Durante su vida de universitario solía
tocar el acordeón en el
Triangle Club. Se graduó con éxito en el año
1932.
Poco después del verano se marchó a Nueva York donde conoció a uno
de sus mejores amigos, Henry Fonda. Las suyas fueron vidas bastante
paralelas. En 1935 marchó a Hollywood donde firmó contrato con la
MGM. Después de rodar pequeños
papeles de lo más variopinto
—desde películas de suspense y misteriosos asesinatos hasta
musicales— comenzó a protagonizar películas importantes. En 1938
protagonizó junto con Jean Arthur y Lionel Barrymore
la película que ganaría el
Oscar de la Academia de Hollywood aquel año, la deliciosa
Vive
como quieras. Al año siguiente, recibió su primera nominación
como mejor actor por otra obra maestra de
Frank Capra,
Caballero sin espada (1939), haciendo de nuevo pareja con
Jean Arthur. Aunque ese año el premió recayó sobre Robert
Donat, Jimmy tuvo que esperar poco tiempo.
Al año siguiente ganaría el único
Oscar de su carrera por su fantástica interpretación en
Historias de Filadelfia. Corría el año 1940. Poco después de recibir el
Oscar, James se lo envió a su padre. Un gesto que lo dice
todo. Su padre, emocionado, lo dejó en las vitrinas de su tienda.
Resulta curioso pensar que el
Oscar se quedara allí, precisamente en la calle "Philadelphia".
James sería nominado al
Oscar en tres ocasiones más:
Qué
bello es vivir (1946), El invisible Harvey (1950), y
Anatomía de un asesinato (1959).
Entonces llegó la II Guerra Mundial. Numerosos actores de Hollywood
se alistaron por entonces, pero Jimmy fue el primero de ellos. En
1941 —antes del
ataque a Pearl Harbour— se alistó en el Ejercitó del
Aire como piloto de bombardero y comandante. En las pruebas médicas
fue descartado inicialmente porque no pesaba lo suficiente, pero él
mismo se encargó de convencer al oficial de que lo pasara por alto.
Durante la contienda, lideró varios ataques contra el ejército
alemán y ascendió a la graduación de coronel, la graduación más alta
que llegara a conseguir cualquier actor del Hollywood de entonces.

Nada más volver de la guerra James Stewart interpretó el papel del
entrañable George Bailey en
Qué
bello es vivir (1946), todo un clásico que le hizo merecedor de
una nominación al
Oscar. Y poco después, con La Soga se puso a las
órdenes del maestro del suspense
Alfred Hitchcock.
James Stewart era ya una estrella consagrada y todo un símbolo para
los americanos.
En los años siguientes continuó haciendo excelentes
interpretaciones. Rodó varias películas con los grandes directores
de la época; como
Anthony Mann, en Wichester 73 (1950),
Colorado Jim (1953) o El hombre de Laramie (1955); o
Alfred Hitchcock,
en
La
ventana indiscreta (1954), El hombre que sabía demasiado
(1956) o Vértigo (1958); o a
las órdenes de
John Ford
interpretando al mítico Ransom Stoddart en
El hombre que mató a Liberty Valance (1962).
Por lo que se refiere a su vida personal, en 1949 se casó con Gloria Hatrick McLean
—madre de dos hijos de un
matrimonio anterior— con la que tuvo dos niñas gemelas, Judy y
Kelly.
El mayor de sus hijos, Ronald, murió en la guerra de Vietnam en acto
de servicio.
James y Gloria estuvieron casados casi 45 años, hasta
la muerte de ella en febrero de 1994. James Stewart murió el 2 de
julio de 1997 en
Beverly Hills, California. Acababa de cumplir los
89 años.
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