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Humphrey DeForest Bogart nació el día de Navidad de 1899, en la
ciudad de Nueva York. Sus padres eran el cirujano Belmont DeForest
Bogart y Maude Humphrey, una artista y fotógrafa de notable
prestigio.
Sus padres querían que Humphrey fuera médico. Soñaban con que estudiara en la
Universidad de Yale algún día. Y, con este objetivo, le enviaron al
Trinity School y a la
Academia Phillips en Andover (Massachussets).
Sin embargo, debido a las malas notas de Humphrey y a un incidente
con uno de sus profesores le expulsaron de la escuela.
Convencido de que aquello no era lo suyo, en la primavera de 1918,
el joven Bogart se alistó en la
Marina de los EEUU. Eran los tiempos
de la I Guerra Mundial, y Humphrey prestó servicio durante la
contienda. Fue entonces cuando un impacto de metralla le dejó
marcado el labio con una característica cicatriz.
Cuando salió de la marina, encontró trabajo a las órdenes de un
conocido suyo,
William Brady. Brady era productor y propietario de
la World Film Corporation. Poco después Bogart era ya el gerente del
negocio. Al fin, la hija de Brady le dio un pequeño papel en una
obra que ella misma protagonizaba titulada
Drifting (1922). Fue su
primer papel. Faltaban pocos años para que el mundo del cine
descubriera a uno de sus mayores mitos...
Humphrey contrajo matrimonio en 4 ocasiones. En 1926 se casó con una
actriz llamada Helen Menken. Un matrimonio que duró un año. Al año
siguiente se volvió a casar, en esta ocasión con la actriz
Mary
Phillips a la que conocía desde hace tiempo. Bogart se convirtió en
estos años en un habitual en los escenarios de Broadway hasta 1929,
el año en que se trasladó a Hollywood. Su mujer, Mary, se negó a
trasladarse con él y renunciar a su carrera en Broadway. Así que
Humphrey viajó en solitario. Y lo cierto es que no triunfó entonces
con las películas que hizo, y acabó volviendo a Nueva York.
Finalmente, en un viaje posterior a Hollywood interpretó el papel de
Duke Mantee en El bosque petrificado (1935). Resultó ser un
éxito y firmó contrato con la Warner Brothers. Dos años después, en
1937, su vida personal dio un vuelco al divorciarse de su mujer. Tan
sólo un año después se volvía a casar, con la actriz
Mayo Methot.
Esta actriz era conocida como una buena bebedora y una mujer de gran
temperamento. Parece ser que Humphrey se aficionó a la bebida
durante su matrimonio con Mayo. En 1941, a las órdenes del director
que más influyó en su vida,
John Huston —rodó con el 7 películas,
incluida la que le valió el
Oscar— rodó El halcón maltés (1941).
Y entonces llegó
Casablanca
(1942), una de las mejores películas de la historia del cine.
Casablanca ganó el
Oscar a la mejor película y Humphrey logró su primera nominación a mejor
actor. Su extraordinaria interpretación y el magnífco
guión de los hermanos
Epstein le inmortalizaron para siempre
como el mítico Rick Blaine.
En el año 1944 rodó otra extraordinaria película, Tener y no tener (1944), que algunos
han llegado a calificar como la otra Casablanca. Entre los
protagonistas del reparto destacaba una jovencísima modelo
llamada
Lauren Bacall. Al año siguiente, en 1945, Bogart se divorció de Mayo y se casó con la joven
Bacall. Tuvieron
una niño y un niña, Stephen Humphrey y Leslie Howard. Aquel año, la
Warner Brothers le ofreció un contrato por el que se embolsaría un
millón de dólares al año durante los próximos 15 años. E
inmediatamente Bogart protagonizó otras tres películas con
Bacall:
El Sueño eterno (1946) del maestro
Howard Hawks, La senda
tenebrosa (1947) y Cayo largo (1948). Por entonces rodó
también El tesoro de Sierra Madre (1948).
En 1951, en un papel curiosamente poco habitual para él, le llegó el
ansiado
Oscar de la Academia de Hollywood. Fue su interpretación
de Alnutt junto con
Katharine Hepburn en La reina de África
(1951). Un
Oscar que disputó nada más y nada menos que con el Marlon
Brando de Un tranvía llamado deseo. En la dirección de La
reina de África, cómo no,
John Huston.

Poco antes de La reina de África, Humphrey se había
convertido en el primer actor de Hollywood en crear su propia
productora,
Santana Productions. Otros muchos actores también lo
harían con el paso de los años, como por ejemplo
Clark Gable o
John Wayne. Por esta razón, dejó su contrato con la Warner a comienzos de
los años 50. En 1953, hizo otro gran papel junto a Ava Gardner en
La condesa descalza (1954).
Más dura será la caída (1956) sería la última película de "Bogie",
cómo habitualmente le llamaban sus amigos: estaba enfermo de cáncer.
Mantuvo una dura batalla contra él. Finalmente el cáncer acabó con su
vida en enero de 1957. Murió en la casa que él y
Bacall tenían en
Hollywood. Su cuerpo fue incinerado.
En su funeral, su gran amigo
John Huston dijo:
"Es un hombre irremplazable. Nunca volverá a haber alguien como
él...".
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