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El Crepúsculo de los
Dioses (Sunset Boulevard) es todo un clásico. Fue
realizada como más adelante comentaremos, en secreto, en el año 1950
y fue la primera gran película de
Billy Wilder,
el genial director austriaco (El
apartamento). Las películas
de
Wilder siempre tienen una razón de ser, generalmente son ácidas y
muy críticas: de él dijo
William Holden, que tenía la mente
llena de cuchillas de afeitar. En este caso el propósito que buscaba
el director era mostrar al gran público, su visión personal del
mundo de la meca del cine: cómo se hacían las películas, y lo que es
más importante cómo se trata a los que trabajan en ese mundo, qué es
lo que realmente importa a las grandes productoras: ¿qué es
Hollywood, arte o industria?.
Todo esto nos lo muestra
Wilder de muchas maneras: en el oscarizado
guión —en el que un guionista no muy brillante sufre por sobrevivir
en el engranaje de Hollywood— vemos que lo que importa, por mucho
que nos empeñemos en negarlo, es el dinero.
Wilder realiza además
una crítica feroz al trato que Hollywood hace a sus musas y a sus
estrellas. Nos pone delante de la patética crisis de una actriz del
cine mudo, en la época del cine sonoro.

La película contiene varios guiños para el espectador, con los que
el director también quiere decirnos algo. La aparición de actores
que representan de alguna manera los papeles de su vida (Buster
Keaton, Hedda Hopper). Así el gran director
Cecil B. De
Mille (él mismo en la película), que supo dar el salto al cine
sonoro, también
Eric Von
Stroheim (Max, el mayordomo), que no supo o no quiso dar dicho
salto. Aparece también la actriz Gloria Swanson interpretando
el papel de Norma Desmond, (actriz de cine mudo), que no
acaba de aceptar que su época ya ha pasado. Importante señalar la
actuación de Gloria Swanson: nos muestra perfectamente con una
actuación extraordinariamente carnal y física, al más puro estilo
cine mudo, la patética situación de la actriz.
Como hemos dicho antes la película fue rodada en el más absoluto
secreto, cosa que en el sistema de estudios de aquella época era
bastante complicado. La razón era simple: obviamente la productora
no iba a permitir que se hiciera una película que criticase su modo
y métodos. Así
Billy Wilder, dijo que estaba rodando una peli diferente, con un
argumento distinto. Cuando la película se estrenó, dicen que el
famoso productor
Louis Mayer
(el de Metro Goldwin Mayer), le dijo: "Bastardo, ha arrastrado
por el lodo a la industria que se lo ha dado todo". El director
austriaco con un estilo muy personal simplemente le dijo "te jodes",
y todo esto en la rueda de prensa.
La película contiene momentos de esos que inmortalizan el cine, como
por ejemplo, el comienzo en voz en off, que nos quita de la
cabeza cualquier posibilidad de happy end, ya que es un
muerto el que habla (nunca se había hecho antes), y la impresionante
y lenta bajada de la escalera, el ansiado encuentro con las cámaras,
de Norma Desmond que expresa también su final, el declive de lo que
esta representa.

Resaltar también el genial montaje en blanco y negro que tiene, que
diferencia ambientes a la perfección, así como el decorado barroco y
preciosista de la mansión de Norma, totalmente anticuado, tanto como
ella misma.
En fin, una película mordaz, pero genial. Es un personal homenaje al
cine mudo, como vemos en frases como: "han hecho una cuerda con
las palabras y han ahorcado el cine", o también "no hacían
falta palabras, teníamos caras". Homenaje a grandes directores
de aquella época como
De Mille,
o Stroheim.
De esta manera el personaje que interpreta este último, el mayordomo
Max, dice: "Griffith, De Mille y yo hemos inventado el cine".
Fue nominada a muchos
Oscar pero tan solo se llevó el del mejor guión (Wilder-Bracket,
y Marshman Jr.). Tan solo como dato diremos, que
Billy Wilder
fue nominado para los
Oscar en veintiuna ocasiones, y logró la
preciada estatuilla en seis de ellas. Además es el único que ha sido
premiado por mejor director, guionista, y productor. Es bueno saber
lo que uno tiene delante. A disfrutar...
by Terry Maloy, 2004
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