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Breve Encuento (Brief Encounter) es una joya
cinematográfica del cine inglés. Una película romántica que nos
cuenta una historia doméstica, sencilla, corriente.
Laura y Alec son dos personas casadas que, sin
pretenderlo, se enamoran perdidamente. Sus vidas han perdido quizás
la chispa del primer amor, y transcurren de forma ordinaria, sin
sobresaltos, sin novedades; y tal vez por esa misma razón sin
grandes emociones. Un día cualquiera se encuentran casualmente en la
estación de Milford Junction. Desde entonces comienzan a
encontrarse cada semana y va surgiendo entre los dos una mutua
simpatía, y poco después algo más, amor. Pronto se descubren
perdidamente enamorados el uno del otro. Sin embargo, su integridad
y la rectitud de su conciencia moral, les llevan a buscar la única
solución posible...

David Lean sabe presentarnos la historia con gran perfección y sobre
todo con un toque de intimidad. Ya en los primeros compases
escuchamos la voz de Laura (Celia Johnson) que con un deje de
melancolía nos relata la historia, de forma que la película se
convierte en un flashback. Este recurso estaba a la orden del
día en las películas de entonces: Qué verde era mi valle,
Casablanca,
Qué
bello es vivir... El efecto es desde luego sorprendente, ya que
vemos con otros ojos lo que sucede en la pantalla.
Por otra parte, la música de
Rachmaninoff dota a la película de una
fuerza emotiva incomparable. Y es que el famoso
Piano Concerto nº 2
del maestro ruso logra trasmitir al espectador toda la carga
afectiva que destila la historia de amor.
La grandeza de esta película es probablemente su autenticidad. De
hecho, podría decirse que una película dramática gusta si es
auténtica, es decir, si resulta creíble lo que sucede. El espectador
se ve implicado en la historia por que se identifica con los
sentimientos de tal o cual personaje. Te sientes retratado, vibras
con lo que le sucede al protagonista...
Junto con la autenticidad de la historia, la música de
Rachmaninoff,
y la intimidad lograda por
Lean, no cabe olvidar los grandes valores
morales que atesora. Breve Encuentro es un canto a la fidelidad
matrimonial. La historia de amor se desenvuelve de forma tan natural
que la infidelidad se presenta como algo casi razonable, inevitable;
y a pesar de todo los protagonistas nos hacen ver que el hombre se
rige por unos principios morales, y que en esta vida no todo vale.
Su error fue quizás el haber llegado demasiado lejos. Pero tienen la
honestidad y la valentía de dejarlo, porque saben que se deben a
otras personas. Una honestidad y grandeza morales que recuerdan sin
duda a
Casablanca.

Fue la primera gran película de
David Lean que años después
dirigiría otras obras maestras como El Puente sobre el Río Kwai
(1957), Lawrence de Arabia (1962) o Doctor Zhivago
(1965).
Breve encuentro fue nominada a 3
Oscar en el año 1947, mejor actriz, mejor director (la primera
vez que un director inglés era nominado al
Oscar) y mejor guión. Y
recibió el gran premio del Festival de Cannes. Aquel año de 1947
competía por el
Oscar entre otras con películas como
Qué
bello es vivir (It's a wonderful life) y
Los
mejores años de nuestra vida (The best years of our lives).
Una joya del cine inglés que merece la pena ver.
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